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El Secreto del toque femenino

El Secreto del toque femenino

La mujer de hoy no sólo es profesional sino también es ama de casa, madre y esposa. Un personaje versátil que por la premura del tiempo no guarda mucho espacio para dedicarse a cultivar un don que hemos recibido desde que llegamos a este mundo, ser maravillosamente femeninas.

Es difícil conceptualizar el término feminidad, sin embargo podemos detallar lo que ésta sugiere: delicadeza, ternura, ser cariñosa, sensual, elegante y hermosa por dentro y por fuera. Para la siempre guapa Miss Perú 1965, Frieda Holler Figallo, la mujer dondequiera que vaya nunca debe dejar de ser muy femenina, ésto la hará distinguirse ante los demás. Siempre cautivante y radiante, la fémina tiene esa sutil, imborrable e imperecedera misión durante toda su vida.

Efectivamente, las mujeres son seres tan divinos que la mitológica Grecia las convirtió en deidades, allí tenemos a la diosa Afrodita y a la diosa Venus, ambas representantes del amor, la belleza y la fertilidad.

Sin embargo, existen mujeres que caminaron hacia el éxito y hoy son grandes empresarias o excelentes profesionales en su ramo, pero que tuvieron muchas veces que sacrificar esa feminidad inherente a su sexo para destacar entre los hombres. Y no sólo son ellas, son también las jóvenes y amas de casa que olvidaron que ser mujer es también ser bellas a toda hora. Ahora se permite andar con el pelo desordenado, la cara lavada, el lenguaje tosco y el trato hóstil.

No es cuestión de bajar del pedestal a aquellas triunfadoras y revivir la muletilla quejona del «sexo débil», contra el que pelearon y ganaron ellas, es acercar a la mujer a su esencia natural y reconquistar el espacio que le pertenece.

La autora del libro de etiqueta «Ese dedo meñique» asegura que no hay mujer fea sino existen mujeres que se sienten feas porque no saben cómo aprovechar lo que Dios les dio para mejorar su imagen.

Mujeres talentosas, inteligentes y profesionales podrían llegar más alto si usarán esa varita mágica del toque femenino, que consiste básicamente en el arreglo personal, el lenguaje de la voz, del cuerpo y el comportamiento.

Según Frieda, la mujer no debe olvidar nunca que es el emblema de la sensualidad, la ternura, el cariño, siempre dando mucho amor a sus semejantes. Si juntamos todos aquellas virtudes que encierra la feminidad, e incluso aquel privilegio de ser madres, la mujer es, sin duda, un ser incomparable.