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Recién casados

Los recién casados son dos seres diferentes que han decidido unirse para estar juntos y así compartir las experiencias de vida que se les presenten. Después de casarse son dos para disfrutar lo bello de la vida; así también, para afrontar las penas y los problemas que se pueden presentar. Se trata de un cambio de vida, en el cual las decisiones ya no dependen de uno solo, las deben tomar entre los dos; ya no pueden comportarse como solteros, ahora deben consultar, informar y ponerse de acuerdo sobre los amigos, horarios y todo aquello que pudiera ocasionar dificultades y conflictos.
Los recién casados deben conocer, comprender y aceptar las diferencias de cada uno: temperamento, actitudes y costumbres, que si bien se pueden ir adaptando o corrigiendo con el tiempo –si resultan molestos–, deben ser tolerados de manera que estos detalles no sean motivo de grandes conflictos.
Los recién casados también tienen intereses y proyectos propios, que deben ser comunicados, compartidos o aceptados (conviene haberlos tratado durante el noviazgo). Por tanto, es importante que juntos desarrollen la capacidad de diferenciar, desde el inicio, las situaciones triviales o insignificantes, como ciertas costumbres rutinarias, de aquellos temas que tienen más importancia como las actitudes, el comportamiento, los valores, el carácter, las aspiraciones, las creencias, etc.