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Cultiva tus propias hierbas aromáticas
Las hierbas aromáticas se han utilizado en la gastronomía mundial desde la antigüedad, para condimentar miles de platillos. Algunas de las más apreciadas en la cocina son: la albahaca, el hinojo, romero, salvia, estragón, eneldo, perejil, cilantro, tomillo, laurel, perifollo y menta, entre otras.
La mayoría de ellas puedes encontrarlas en los supermercados en pequeños frascos en estado seco. Sin embargo, las hierbas frescas son particularmente perfumadas y sabrosas aunque muchas veces son difíciles de conseguir.
Una forma práctica y sencilla de tener siempre a mano hierbas aromáticas frescas para preparar tus recetas, es tener tu propio cultivo en el balcón de tu casa o en tu jardín. De esta forma tendrás a tu disposición lo que necesites en cualquier momento o época del año.
Para hacer tu propio cultivo de hierbas aromáticas necesitas: macetas, tierra, semillas y bolsas plásticas de color negra. Acá te damos el procedimiento para lograrlo.
• Consigue varias macetas. Esto te permitirá hacer siembras paulatinas para tener hierbas aromáticas todo el año.
• Siembra las semillas en almácigos y cuando los plantines hayan crecido, trasplántalos a las macetas. Si lo prefieres, puedes sembrar las semillas directamente en la maceta.
• Si siembras las semillas directo en la tierra, no las coloques muy profundo, ya que esto retardará el proceso de germinación. Calcula que las semillas queden cubiertas por una capa de tierra cuyo espesor no supere el triple del tamaño de las mismas.
• Crea la condiciones óptimas de germinación, humedeciendo la tierra. Coloca las macetas lejos de fuentes de calor y de humedad.
• Para crear un microclima que permita el crecimiento normal de las hierbas, cubre la maceta con una bolsa plástica transparente.
• Cuando las plantas hayan germinado, revisa la maceta y retira el plástico para permitir su crecimiento normal.
• Reserva semillas y repite el procedimiento un mes después de la primera siembra. Así, cuando las primeras plantas se marchiten, tendrás otras de reserva listas para florecer.
Algo muy importante es que cuando cortes los brotes, procures no cortar la punta de la planta para evitar que se marchite rápidamente. Elige siempre los brotes que están más cerca de las raíces.
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