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Todo lo necesario para el aseo del bebé

Jabón, aceite, crema humectante, una esponja, una toalla muy suave... son necesarios para regalarle momentos de caricias.
La higiene del niño es un momento muy grato tanto para él como para los papás. Los abrazos, las caricias, el calor del agua, el contacto con su piel, las palabras dulces y tranquilizadoras que le decimos y las respuestas alegres contribuyen a calmarlo y a hacerlo feliz. Los momentos dedicados al aseo se pueden convertir en ocasiones ideales para reforzar el vínculo de afecto y de atención, que transforma la relación entre padres e hijos en algo muy especial. Si tienes a la mano todo aquello que resulta necesario, no romperás ese ambiente mágico mientras te dedicas a su higiene.
La importancia del baño

Es importante recordar que el baño, ante todo, debe representar un placer para el pequeño. Pasar un rato sumergido en una bañera de agua caliente, recibiendo las caricias de mamá, es una experiencia relajante y una forma agradable de comunicarse.

El baño es un momento placentero. Por ello, es importante que cada etapa de la higiene del bebé se realice con productos específicos, con propiedades no sólo limpiadoras, sino también suavizantes. De hecho, la piel del bebé es sumamente frágil y fina, y prácticamente carece de una protección natural. Por lo tanto, te ofrecemos algunos consejos para “la hora del baño” y sobre cómo escoger los productos adecuados. Todo lo necesario para el aseo del bebé

Lo necesario para bañarlo

Para empezar, deberás tener a mano un jabón y un shampoo suaves. También debes tener:

*Un par de guantes de baño suaves.
*Una esponja natural.
*Unas bolitas de algodón para limpiar las orejas del pequeño.
*Una toalla. Es mejor que ésta tenga capucha.
*Un pañal limpio.

Crema especial para irritaciones.

Alcohol y algodón, para limpiar y desinfectar el cordón umbilical en los primeros días. Veamos con más detalle los distintos productos y sus características, lo que nos ayudará a sacarles partido.

La esponja. Resulta indispensable, para bañar al pequeño con suavidad. Usa esponjas naturales, porque son más suaves y no ejercen una acción agresiva sobre la piel.

Crema limpiadora líquida. Se recomienda durante los primeros meses, puesto que no produce espuma. Es rica en almidón de maíz y proteínas. Refuerza las defensas naturales de la piel.

El jabón en barra. Compuesto de productos naturales, continúa siendo un popular limpiador para el baño del bebé. La ausencia de perfume asegura, entre otras cosas, una limpieza profunda sin irritar la piel. Elige los que sean hipoalergénicos.

Jabón en barra tipo cremoso. Se obtiene a partir de aceites vegetales muy puros, con las proteínas de la leche y la glicerina, garantiza un efecto hidratante y protector para la piel. Asimismo, limpia con suavidad, no provoca irritación en los ojos y ayuda a evitar la formación de la costra láctea.

El jabón neutro. Es decir, con un nivel de acidez situado entre el 5.5 y el 5.7, similar al de la piel del niño, que es de 5.5 aproximadamente. Produce poca espuma y no resulta perjudicial para la fina capa de grasa que protege la piel del bebé.

El jabón líquido. También debe ser de pH neutro, sin alcohol y sin detergente, para evitar reacciones como: enrojecimiento de la piel, grietas, etc. Algunos incluyen emolientes como la glicerina.

El shampoo. Asegúrate de que tenga un pH neutro y que no provoque irritaciones. De esta manera, le podrás lavar el cabello cada dos días. Recuerda que tienes que prestar una especial atención al pelo; ya que si la higiene es cuidadosa, la costra láctea no se formará, ni siquiera en esta zona. En el mercado encontrarás una variedad con diferentes elementos como manzanilla, extractos de flores y plantas, etc.

El aceite. Es ideal para suavizar las zonas cutáneas especialmente delicadas. No contiene sustancias agresivas para la piel, suele estar compuesto de aceites esenciales y manzanilla, y contiene vitamina E, que ejerce una acción antioxidante y regeneradora de la piel. Un consejo: puedes ponerle un poco en el cabello y dejarlo actuar durante unos minutos antes de que le pongas el shampoo para lavarle el cabello. Así se facilita la eliminación de la costra láctea.

Y DESPUÉS... ¡A RELAJARSE!

Después del baño, cuya duración debe ser corta en los primeros meses, se debe secar delicadamente al niño con una toalla, insistiendo sobre los pliegues de la piel y sin frotar.

El talco líquido. A diferencia del talco tradicional en polvo, que se utiliza para absorber el exceso de humedad y que se debe utilizar con moderación, porque el pequeño lo puede aspirar (especialmente si está llorando), el talco líquido se aplica como una crema y no puede ser inhalado, tiene sustancias emolientes.

Pomada para irritaciones. Previene las rozaduras y proporciona alivio inmediato, gracias a la combinación del óxido de zinc aceites emolientes. Protege gracias a que también contiene vitaminas A, D y E, que mejoran la capacidad defensiva de la epidermis.

Loción corporal. Se trata de agua de colonia suave, que refresca la delicada piel del bebé después del baño. Desarrolla una acción tonificante y aporta una agradable sensación de frescor. En ningún caso debe contener alcohol y debe ser rica en elementos hidratantes, tonificantes y revitalizantes.

UN MASAJE PARA SU BIENESTAR

Después del baño, puedes cerrar con “broche de oro” dándole un masaje delicado, capaz de prolongar este momento tan grato. Se puede realizar con aceite de almendras, suavizante y calmante, para atenuar la fricción y tonificar la piel del niño. Es importante que tus uñas estén cortas, para evitar arañarlo. Puedes sentarte con las piernas cruzadas, apoyando la espalda en una pared, y sostener al bebé sobre las piernas o bien colocarlo sobre la cama o el cambiador y darle el masaje. Caliéntate las manos antes de darle el masaje a tu hijo y si es posible, frótatelas con aceite. Empieza con un toque muy ligero, que aumentará de intensidad de forma gradual, a medida que adquieras seguridad y que el niño se habitúe al masaje.

Pecho y abdomen

Acuesta al bebé boca arriba y dale un masaje con los dedos de las dos manos, siguiendo la línea central del tronco. A continuación, separando las manos, asciende a lo largo del tórax, hasta llegar a las axilas y haz que las manos se vuelvan a encontrar en el centro de la espalda.

Relajación de los hombros

Coloca al bebé boca abajo y ejerciendo una ligera presión con los dedos medios, realízale un masaje de arriba hacia abajo, siguiendo la línea interna de los omóplatos. Completa el movimiento subiendo a lo largo de la parte externa de la espalda. Repite el movimiento durante un par de minutos, dedicando unos diez segundos a cada recorrido.

Fuente: Eres Linda.com
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