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Recetas de pollo

Existen miles de recetas de pollo distintas para prepararlo, algunas son muy sencillas y otras muy elaboradas. El pollo puede prepararse guisado, estofado, frito, a la plancha, a la parrilla, salteado, hervido, asado al horno, al microondas, entero o en piezas, entre otros.
La carne de pollo admite todos los acompañamientos imaginables. Los ejemplares más jóvenes resultan apropiados para cocinarlos al horno, mientras que los de mayor edad, requieren cocciones prolongadas como guisos y estofados, para ablandar su carne.
Antes de cocinar el pollo hay que partirlo, retirarle las vísceras y lavarlo bien interna y externamente con agua potable. Es importante cocinarlo bien para asegurar la destrucción de salmonella, bacteria que causa la salmonelosis.
El despiece básico del pollo consiste en partirlo a lo largo del esternón y separar el espinazo cortando a ambos lados con el cuchillo, para obtener las pechugas con las alas, que luego también pueden separarse. Seguidamente se procede a separar las patas cortando a la altura de la articulación y, finalmente, se separa el muslo del contramuslo.
La preparación más sencilla del pollo y probablemente la que más resalta su sabor es el asado. Para obtener filetes, la pechuga es la parte más adecuada, y las alas y la carcasa se emplean generalmente en sopas y caldos.
Muchas veces las partes más magras (pechugas) se suelen cocinar envueltas en lonchas de tocino o rebozadas para que no pierdan jugosidad, lo cual aumenta notoriamente las calorías del plato.
La carne de pollo se emplea también en la industria alimentaria para la elaboración de diferentes derivados, como salchichas, patés, platos precocinados, entre otros.