¿Cuando tengo un bebé, mis amigas se van?
Emociones incontrolables dominan a las mujeres después de un parto. Muchas veces, además, sus amigas se alejan y no entienden cómo el hijo le cambia la vida. Hay celos, envidias y peleas. Cómo transitar sin quiebres amistosos.
Señoras y señores, presten atención: hace su entrada en escena "Su Majestad el bebé". Pequeñísimo pero lleno de energías trae consigo la invitación a un nuevo mundo. Porque, ya se sabe, el nacimiento de un hijo inaugura una etapa de grandes cambios para la mamá y para todos los que la rodean.
Durante los primeros meses, puerperio mediante, la mujer vive una tormenta de sensaciones y emociones:
Experimenta cambios hormonales.
Se siente hipersensible, vulnerable, ansiosa y cansada.
Está pendiente de las mínimas necesidades del bebé y de cómo "entender" sus reclamos.
Surgen nuevos miedos, exigencias y responsabilidades.
La necesidad de conectarse con el bebé la lleva a establecer con él un vínculo simbiótico que deja a los demás afuera. El hijo se transforma en el centro de su vida. Sus intereses cambian y las relaciones con el mundo exterior también.
"Una mujer embarazada o una mamá reciente nunca pasa inadvertida –reflexiona Analía Mitar, directora del centro 2 x 1,3 esperando un bebé–. Inevitablemente, los vínculos se modifican y suelen aparecer los conflictos en las relaciones con las mujeres que la rodean".
La maternidad puede generar, sobre todo en las amigas cercanas:
Celos
Envidia
Un alto nivel de competencia
Conciencia del paso del tiempo
"Una vez, en una fiesta me encontré con una chica que no veía hace un tiempo. Cuando me vio con el bebé me dijo: ‘¡Qué desastre! Vos ya tenés un hijo y yo ni siquiera tengo novio’ –recuerda Laura Perel (mamá de Matías, de 8 meses)–. A ninguna de mis amigas le resultó indiferente mi maternidad. Pero con algunas directamente me distancié, porque me molestó que depositaran en mí su frustración por no ser madres".
Madres monotemáticas
En la vida de una mujer hay un antes y un después del nacimiento del bebé. Sus necesidades cambian. Tiene otras prioridades, menos tiempo y las preocupaciones típicas de la maternidad. "Cuando en un grupo de amigas una de ellas tiene un hijo y las demás no vivieron la experiencia es común que aparezcan diferencias y desencuentros –dice la Lic. Mariela Coletti, miembro de la Asociación de Psicología y Psicoterapia de Grupo–. Por lo general, se zanjan luego de un período de reacomodamiento a la nueva situación".
Se trata de dos realidades diferentes:
La madre reciente se vuelve monotemática, no duerme bien, tiene una enorme cantidad de actividades alrededor del hijo que le quitan energías y tiempo.
Las amigas que no tienen hijos continúan con su vida laboral y social y ya no comparten los temas de conversación ni los mismos tiempos sociales.
"Darles de comer, bañarlos, hacerlos dormir –enumera Paula Peré Vignau (mamá de una nena de 4 años y un bebé de 10 meses)–. Tengo un montón de cosas que hacer y no me queda demasiado tiempo. Como varias de mis amigas tienen hijos, los programas los incluyen a ellos también. Pero me olvidé de las charlas de café de dos horas. Con los chicos es imposible mantener una conversación de 10 minutos sin interrupciones".
Cuando las amigas también son madres, en general la relación con ellas no se resiente. Pero no ocurre lo mismo con aquellas que no vivieron la experiencia de la maternidad. "Como yo no podía reunirme con ella como antes, nos distanciamos –cuenta Paula de su relación con una amiga íntima–. Claudia no entendió mi nueva realidad, y yo tampoco le di explicaciones. Creo que se va a dar cuenta cuando ella tenga hijos".
La amistad, un salvavidas
Las madres recientes tienen una profunda necesidad de contención. Protagonistas de una experiencia para la que no hay recetas infalibles, se sienten inseguras y vulnerables.
Ante esa situación, las amigas pueden funcionar como un inestimable grupo de apoyo que es, en muchos casos, fundamental.
Así fue para Gabriela Guzmán (madre de Iara, de 3 años y medio). "Mi amiga Andrea y mi hermana, que es una amiga más para mí, fueron superimportantes. Sin ellas no sé qué habría hecho –confiesa Gabriela–. Vivieron cada minuto de mi embarazo, calmaron mis ansiedades y me ayudaron en todo. Hoy tenemos una relación mucho más intensa que antes".
Las vivencias de esta etapa marcan las relaciones de una manera especial. Las angustias, los miedos y las inseguridades compartidas crean un vínculo único.
"Cuando me hice el ‘evatest’ –rememora Gabriela–, Andrea se quedó en el teléfono durante los cinco minutos hasta que me dio positivo. Esa alegría compartida no la voy a olvidar nunca en mi vida".
La llegada de un hijo implica para la madre un proceso de adaptación interior a la nueva realidad. En esta experiencia necesita la compañía, la contención, el cuidado y la colaboración de todos sus seres queridos. Es una etapa especial en su vida. Y también en la de sus amigas. Se trata de una invitación a vivir juntas ese maravilloso desafío.
Fuente: Solo Ellas
- Hagan locuras juntos
Normalmente al inicio de una relación en pareja el amor crece y el deseo de e...
- El orgasmo femeninoLas fases del clímax, al que muchas mujeres no llegan jamás....
- La primera vez
Actualmente, saber todo acerca de sexo es una de las preocupaciones de los jó...
- Encuentra en tu hombre sus 9 puntos de placer
- ¿Por qué se considera sucio al sexo?Según una teoría existente, la proximidad de los genitales a la defecación (el a...
- Llegar al orgasmoUna disfunción orgásmica situacional se puede presentar cuando una mujer puede a...
- Manteniendo el Deseo SexualLa disminución del deseo sexual en la pareja es una de las problemáticas que gen...
- Sexualidad y MenopausiaLa mayoría de las mujeres que necesita ayuda psicológica, no siempre conoce bie...

