Nutrir tu piel
Con el paso de los años, especialmente si ya has cumplido los 30, nuestra piel inevitablemente va perdiendo elasticidad, firmeza y protección... además el frío, el sol, el aire o la contaminación también contribuyen en mayor o menor grado en su deterioro natural. Por todo ello nuestra piel necesitará de cuidados, especialmente tras la época estival en la que nuestra piel se reseca y sufre las agresiones solares, y cuando los fríos vientos comienzan a azotar nuestra piel. Y para ello no hay nada mejor que una correcta nutrición y regeneración de nuestra piel.
A causa de la ralentización de nuestro metabolismo, seremos nosotras quien debamos proporcionar a nuestra piel la nutrición que requiere si deseamos mantenerla sana y elástica, para ello puedes aplicarte diversos productos que puedes encontrar en el mercado, aunque los más apropiados son aquellos que contengan en su composición colágeno, aminoácidos, vitaminas (especialmente A y E), oligoelementos, algas, y ácidos grasos. Todos ellos tienen un efecto regenerador y nutritivo para nuestra piel que mejorará sin lugar a dudas el estado de la misma.

Pero antes de aplicar ningún producto seria conveniente o necesario que limpiáramos en profundidad toda nuestra piel, tampoco estaría de más realizarse un peeling corporal dos veces al mes, para eliminar las células muertas que se van acumulando en nuestra epidermis, dando un aspecto rugoso y apagado a nuestra piel, y que retiraremos más tarde con la ayuda de una esponja húmeda. Además, tras la exfoliación nuestra piel se halla más receptiva para posteriores aplicaciones.
A continuación ya puedes aplicar la crema, gel o ampolla (según sea tu preferencia) que desees para nutrir tu piel, y que será la verdadera encargada de reparar los daños que la piel sufre tanto con las agresiones externas como con el paso de los años. Una vez ésta haya sido absorbida completamente, ya puedes proceder a la aplicación de la mascarilla, éstas nos ayudan a reforzar la nutrición de nuestra piel, además aportan vitaminas y otros elementos a las capas más profundas de la dermis y una suavidad casi instantánea. La puedes aplicar con la ayuda de un pincel plano de cerdas largas y finas, siempre que lo reserves exclusivamente para este uso (lavándolo bien con agua jabonosa). Posteriormente retirarás los restos de mascarilla con un algodón empapado en tónico, éste se encarga de cerrar los poros, remata la limpieza y proporciona frescor a la piel. Y para finalizar, te aplicas un poco de crema hidratante realizando un suave masaje hasta que ésta penetre totalmente.
Es aconsejable realizar tu tratamiento nutritivo por la noche, antes de acostarte, ya que es en este momento del día (en el que el cuerpo descansa) cuando las células se regeneran.
Fuente: Mujer Actual.com
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