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Salud y Belleza

El cuidado de la alimentación en verano

En verano nuestros hábitos cambian bruscamente, incluyendo los hábitos alimenticios. Solemos abandonar las dietas equilibradas y los platos preparados, sustituyéndolos por botanas y comida rápida, lo cual no es problemático si se hace en su justa medida y si no se toma como norma habitual.

Sin embargo, lo ideal es incrementar el consumo de frutas y verduras en esta época, ya que combaten el calor y aportan agua, minerales y vitaminas, elementos esenciales para regular el metabolismo. De tal manera que se recomienda la dieta mediterránea que se considera un estándar de buena alimentación.

También es necesario mantener una hidratación adecuadal. Bebe más líquidos sin esperar a tener sed, sobre todo agua y zumos de fruta ligeramente fríos. Evita el alcohol y las bebidas calientes.

Se recomienda evitar los alimentos calientes y las comidas copiosas o de digestión lenta y comer cinco o seis veces al día, en cantidades moderadas.

Las dietas para bajar de peso

Otro de los problemas en cuanto a la alimentación de verano se refiere, es la obsesión por seguir dietas apresuradas y de choque para poder bajar los kilitos de más y lucir esbelta en la playa. Sin embargo, la mayoría de estas dietas tiene un efecto rebote y pueden causar daños a la salud. El cuidado de la alimentación en verano

Cuidado con las intoxicaciones alimentarias

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas ambientales, las probabilidades de que surjan intoxicaciones y toxi-infecciones alimentarias aumentan. Estas se producen por la ingestión de alimentos que contienen microorganismos patógenos (bacterias, virus, hongos... o sustancias tóxicas, y se manifiestan principalmente mediante diarreas, vómitos, dolores y fiebre.

Es fundamental seguir una serie de medidas higiénicas tanto en la compra, como en el almacenamiento y manipulado de los alimentos, sobre todo en esta época calurosa.

Al comprar los alimentos toma en cuenta las siguientes recomendaciones:

• Compra alimentos que sean lo más frescos posibles.
• Presta especial atención al etiquetado (fecha de caducidad o de consumo preferente y condiciones de conservación).
• Reserva para el final de la compra los alimentos que deben guardarse en frío y una vez efectuada la compra, guárdalos rápidamente en el refrigerador.
• Guarda siempre los huevos en el refrigerador y nunca utilices lo que estén rotos.

En la cocina

• Lávate las manos antes de manipular alimentos.
• Lava las frutas y verduras en agua con unas gotas de lejía (cloro) sin detergente y aclara abundantemente. Puedes utilizar preferentemente algún producto desinfectante especial para este fin.


Fuente: mujer.com
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