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Conviértete en un Consumidor Verde

Ser un consumidor respetuoso con el medio ambiente no es imposible. Ahorrando energía ahorrarás dinero. Aquí tienes algunos consejos para hacer este planeta más habitable y menos contaminado.

No malgastes el agua

El agua es un recurso escaso y el proceso de potabilización es muy costoso, en términos económicos y de tiempo. Cierra bien los grifos o arréglalos si gotean: 10 gotas de agua por minuto, pueden representar 2.000 litros de agua desperdiciados cada año.
Cierra el grifo al cepillarte los dientes y cuando te enjabonas al ducharte.
La ducha consume menos agua (5 minutos/70 litros) que el baño de inmersión( bañera: 200 litros).

Ahorra energía

Mejora el aislamiento térmico de tu vivienda. El 40% de las fugas de calor se producen a través de puertas y ventanas. Los cristales dobles, tiras de fieltro o cinta aislante bajo las puertas, cortinas gruesas, persianas así como moquetas o alfombras pueden ayudar a conservar la energía.
Normalmente 10 minutos son suficientes para renovar completamente el aire de una habitación. Conviértete en un Consumidor Verde

No dejes luces encendidas inútilmente. Salvo las fluorescentes o halógenas, que requieren mayor energía para el arranque, apaga las bombillas que no estés utilizando.
Utiliza lámparas de bajo consumo. Son mas caras, duran hasta 10 veces mas y consumen un 75% de energía menos.

Evita usar la plancha para una sola prenda: calentará más veces la resistencia y gastarás mas energía.

Reduce el consumo de pilas conectando, siempre que sea posible, los aparatos a la red. La energía que producen las pilas es de 450 veces más cara y su eliminación es una fuente de contaminación por su contenido en metales pesados.
Al cocinar evita que la llama sobresalga del recipiente.

Utiliza detergentes verdes

Los detergentes suelen tener composiciones y resultados similares, por lo que puedes comprar los que consideres más respetuosos con el medio ambiente (por ejemplo, sin fosfatos) y, preferiblemente, concentrados, por el ahorro de envase y producto que supone.

No emplees una dosis superior a la que el fabricante indique. Lava con la temperatura más baja recomendada, la mayoría de los detergentes lavan bien a una temperatura de 30º, consiguiendo con ello un ahorro del 40% de energía.

Utiliza los insecticidas lo menos posible, evitando las causas que dan lugar a la aparición y proliferación de insectos. Ácaros y microorganismos pueden ser reducidos evitando la humedad y dejando que el sol penetre en las habitaciones.

A la compra con tus bolsas

Elige, siempre que te sea posible, el envase de vidrio, especialmente si es retornable. Ambientalmente es mejor que el tetrabrick, latas o plástico y se puede reciclar fácilmente.
Lleva tus propias bolsas; cuanto menos plástico en casa mejor.
Compra las frutas y hortalizas a granel, rechazando las que vienen envasadas en láminas de plástico (corcho blanco).

Recicla desde casa

Realiza una separación desde tu domicilio según las diferentes clases de residuos. El vidrio, papel y pilas tienen ya contenedores propios y, en muchos casos, el plástico y las latas.
Enseña a tus hijos a utilizar las papeleras para los envoltorios de sus alimentos o chucherías.
Reduce, en lo posible, la compra de productos de usar y tirar (vasos de plástico, pañuelos, servilletas o toallitas de papel...), así como la de los productos sobreenvasados.

Comparte el coche

Procura compartir el coche con los compañeros de trabajo.
Ahorrarás también energía si conduces con las ventanillas cerradas, desmontas la baca cuando no vayas a utilizarla y llevas los neumáticos en buen estado y con la presión precisa.
No tires el aceite usado, ni en el campo ni en las alcantarillas. Los talleres lo recogen para que otras empresas lo traten y reciclen. Tampoco abandones los neumáticos usados.
No utilices el coche para trayectos cortos. Andar es muy sano y no contamina.


Fuente: Solo Ellas
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