Mujer.com
 
 
Familia

Una forma de comunicación que vale la pena explorar

Cuando el bebé nace recibe atención y cuidados por doquier pero sobre todo necesita amor y contacto. Está comprobado que el tacto, la caricia y el acercamiento piel con piel provee al recién nacido de una sensación de tranquilidad y seguridad que puede marcar el resto de su vida. Es importante tocarlo y masajearlo pero también es indispensable saber cómo y en qué momento comenzar con esta forma de comunicación que abre nuevos canales entre el bebé y sus padres.

"Mi bebita tenía unos cólicos tremendos y yo estaba desesperada", cuenta Alejandra Gutiérrez mientras prepara el ambiente apropiado para masajear a su primogénita. "Cuando comencé con los masajes y aprendí cómo hacerlos la nena mejoró muchísimo".

El tiempo de los masajes lo marcan los bebés: algunos son más receptivos que otros, unos niños se duermen más fácilmente, hay quienes necesitan más tiempo para relajarse. Pero lo importante es que los papás sepan interpretar lo que sus pequeños necesitan antes de comenzar.

Barbie Levine es masajista certificada, especialista en masajes a mujeres embarazadas y bebés en el Hospital Mount Sinaí de Miami Beach. "Lo fundamental es que los padres practiquen relajación o una meditación breve antes de comenzar para despojarse de las tensiones que traen de la calle", dice Levine. "Las manos son las transmisoras del amor en el masaje y el bebé debe recibir un contacto de finísima calidad". Una forma de comunicación que vale la pena explorar

El masaje puede hacerse desde el primer día de nacimiento del niño y Levine recomienda seguir hasta aproximadamente el sexto o séptimo mes que es cuando el bebé comienza a girar sobre sí mismo y está listo para explorar el mundo. Lo más importante es mantener contacto visual y verbal todo el tiempo que dure el masaje y aprovechar pequeños momentos como la hora del amamantamiento para masajear los brazos y piernas de los chiquitos.

Las ventajas son múltiples, según Levine: promueve una mejor circulación en el cuerpo, evita problemas respiratorios al incrementar la capacidad pulmonar, ayuda en el proceso digestivo, alivia cólicos, calma el sistema nervioso central, el bebé comienza a ser consciente de su propio cuerpo y sobre todo recibe el contacto positivo del amor a través de las manos que lo masajean.

Fuente: Solo Ellas
Secciones
Servicios
Buscador
Suscríbete
 
Mujer.com Home | Mujer.com Favoritos | Mujer.com