La relación de pareja influye en nuestra salud
Pintar, escribir, interpretar o esculpir son sólo metáforas para hablar de la relación de pareja, como quiera que ésta sea definida de acuerdo a la sociedad y a la historia.
Hay una idea general sobre cómo debería de ser, pero en realidad es bastante particular y es concebida entre dos personas que deciden vivir una vida en común.
¿Qué hace que el amor perdure? Por supuesto que el respeto mutuo, el afecto más allá de la pasión y, sobre todo, la comunicación dinámica cimentada en saber escuchar al otro; así como la capacidad de poder expresar nuestras emociones sin herir. Suena fácil, pero no lo es. Para vivir juntos se necesitan dos, para dejar de hacerlo basta que uno ya no lo quiera.
Así como es prudente visitar al dentista dos veces al año, no sería mala idea que en medio del pago de la hipoteca, las notas del cole y dónde pasaremos las navidades, la pareja que quiera conservar su relación sana realice una revisión periódica de la misma.
El doctor James V. Cordova en un artículo recomienda contestar estas tres preguntas:
¿Siento curiosidad por conocer más a mi pareja y de qué manera lo expreso?
A pesar del paso del tiempo uno nunca termina de conocer a las personas. Dar por sentado y pretender que se conoce al otro nos privará de la emoción de la sorpresa. Hacer preguntas como ¿Qué opinas sobre tal asunto? ¿Cuál es tu punto de vista? o ¿Qué tal estuvo tu día, cariño? Sin esperar respuestas que nos satisfagan, sin polemizar. Sólo escuchar por el gusto de hacerlo.
¿Comprendo la diferencia cuando me pide una opinión o simplemente necesita consuelo?
A veces cuando alguno de los integrantes pone de manifiesto sus frustraciones o problemas del día, el otro ofrece soluciones y da consejos. Cuando lo único que busca es un abrazo. Mejor será intentar ponernos en los zapatos del otro. Buscar comprender y compartir sus emociones.
¿Cómo es nuestra relación sexual?
Esta puede ser un indicador confiable del resto de la relación. Si durante la intimidad somos capaces de explicar amablemente lo que sentimos o necesitamos mirándonos a los ojos, seremos capaces de hacerlo en otros momentos.
Siempre es mejor expresar cómo nos sentimos y no lo que pensamos. Hay frases “mágicas” para terminar con una discusión que no nos está llevando a nada, decir algo como “Puede que tengas razón cariño, pero necesito pensar un poco más al respecto ¿Podemos hablarlo mañana?”
Por: Reyna Arena
Fuente: es.noticias.yahoo.com
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