La comunicación es fundamental
La sicóloga infantil Josefina Cruz Costilla explica que es importante que exista amistad, pero entendida como un vínculo de confianza, y no como la igualdad de posiciones entre la madre y el hijo.
Considera que una relación de amistad y buena comunicación con los hijos es más fácil que se dé cuando las madres tuvieron un vínculo abierto y de confianza con sus propias madres.
"Si la relación con su madre fue sólo de respeto a su autoridad, será más difícil que pueda darse el vínculo de confianza con sus propios hijos, y en cambio, sea una relación rígida.
"Por otro lado, cuando la madre fue muy reprimida, no vivió su propia vida, o no fueron completadas algunas etapas, trata de convivir en exceso con sus hijos y no los deja ser".
Cruz Costilla señala como un error común en este tipo de madres el querer vivir conforme a la edad de los hijos, a la par de ellos.

Los niños necesitan crecimiento físico, afectivo y emocional, destaca, por ello los padres tienen que ser congruentes en su forma de educar y ubicarse cada uno en su rol.
"Si mamá es muy condescendiente y permisiva, si les trata de dar todo en lugar de poner una pauta a seguir para que ellos aprendan de sus propias experiencias, lo que obtendrá serán personas inmaduras y poco responsables de sus actos".
Como consecuencia, es muy probable que no muestren respeto hacia la figura materna, pues es la misma madre quien no hace distinción entre ella y los hijos.
Mamá no es igual que una amiga de la edad de su hija o hijo, por tanto, debe entender que seguramente tienen secretos, y que no todo lo que les pasa tiene que ser contado con detalles, subraya la especialista al referirse sobre todo a los adolescentes.
"No deben presionar a sus hijos para que les cuenten cosas, basta con la confianza que les tengan al decirles quiénes son sus amigos y algunos datos, como el nombre de sus padres, por ejemplo, o su teléfono; o cuáles son sus gustos, entre otras cosas".
Sólo en el caso en que mamá y papá consideren que su hijo anda en malos pasos, podrán vigilarlo y ser un tanto más intrusivos, aunque la comunicación es la clave.
Querer acompañarlos a fiestas o a casa de sus amigos es no respetar su intimidad, por lo que mamá debe entender que sus hijos ya no son niñitos y no la necesitan.
Los excesos rompen el equilibrio y hasta el respeto, porque los hijos pueden tratar a mamá como a una chava, llamarla por su nombre o hasta de apodo.
Los niños y jovencitos pueden tener muchos amigos, pero mamá sólo una, por ello, además de inculcarles respeto hacia sus progenitores, hay que respetarlos, enfatiza la terapeuta.
Una madre y un padre con una autoridad moderada formarán hijos seguros de sí mismos, responsables e independientes.
Mamá puede decir no, mientras explique adecuadamente y con fundamentos sus negativas, los hijos no dejarán de quererla ni de tenerle confianza, y al contrario, al crecer le agradecerán que haya encauzado sus vidas.
Fuente: Mujeres
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