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Cuando los bebés tienen problemas de sueño...

Todas las madres y padres de un recién nacido anhelan que su bebé duerma toda la noche sin interrupciones. Otros muchos ansían lograr que su pequeño de más de un año, activo e inquieto, se vaya a dormir sin necesidad de elaboradas piruetas de convencimiento. Los doctores Brazelton y Sparrow abordan en el libro "El método Brazelton. El sueño, consejos indispensables para comprender y manejar los ritmos del sueño y de vigilia de niñas y niños." El siguiente texto te ilustra su postura médica.

Son pocos los niños a los que les gusta interrumpir sus actividades para irse a dormir, bien sea a la hora de la siesta o por la noche. Entre más cansado esté la niña o el niño, más desorganizado se pondrá y más resistencia ofrecerá para irse a dormir. Por lo tanto, conviene que los padres establezcan un horario para la hora de irse a dormir, que le permita al niño tranquilizarse y suavizar el golpe.

Los padres pueden escoger rituales que le ayuden a hacer la difícil transición entre la actividad y la emoción a un estado de tranquilidad, en el cual el pequeño desarrollará su propio patrón de preparación para irse a dormir. Cuando los bebés tienen problemas de sueño...

Desde que el bebé tiene cuatro meses, los padres pueden comenzar una rutina para calmarlo y ponerlo en la cuna cuando aún no se ha dormido. De esta manera, el niño puede aprender a dormirse solo. Asimismo, cuando se despierte brevemente podrá volver a conciliar el sueño. De lo contrario seguirá necesitando su ayuda siempre que se despierte: al menos dos veces en un periodo de ocho horas de sueño, y tres veces en un periodo de doce horas.

Volver a dormirse solo, es el ritual que habrá aprendido y que es muy necesario tanto para su propio sueño como para el de los padres. A la edad de cuatro meses, el bebé ya está físicamente preparado para pasar de seis a ocho horas sin recibir alimentación. De la misma manera, su cerebro ha madurado lo suficiente para aprender a dormirse por sí solo. Más o menos a partir de los nueve meses, los bebés pueden recordar que usted estaba presente antes y que ya no lo está. Ahora requieren que los padres se queden un poco más de tiempo en la habitación. Consiga una silla cómoda porque puede necesitarla durante algún tiempo.

Poco a poco, a medida que usted vaya disminuyendo la actividad de darle al bebé palmaditas y cantarle suavemente, puede ir alejando la silla de la cuna. Usted disminuirá gradualmente su papel y el niño aprenderá a dormirse solo.

Más adelante, cuando el niño es un poco mayor, la transición hacia el sueño comienza temprano en la noche, después de la cena. A esta hora se deben dejar los juegos rudos y las actividades bruscas. (¡A los padres que trabajan fuera casi todo el día puede resultarles difícil tener que abstenerse de jugar!).

Nada de televisión o de juegos de video antes de acostarse. La casa está en silencio, su hijo sabe que se aproxima la hora de acostarse. Preste atención a las señales de cansancio del niño y comience la rutina para la hora de irse a dormir antes de que el niño o la niña esté demasiado cansada.

Una rutina para cada transición puede ser un momento maravilloso para comunicarse con su bebé. Abrácelo para amamantarlo o para darle el biberón (que el bebé debe terminarse antes de que usted lo acueste). Para manejar los terrores nocturnos. No intente despertar al niño. Déjelo en la cuna, o si se salió vuélvalo a conducir hasta ella, si se deja. Verifique que el niño no corre peligro. No hable mucho sobre el incidente en la mañana. El niño no tiene control sobre esos actos, y poner demasiado énfasis en este episodio minará la seguridad en sí mismo. Redúzcale la presión durante el día. Es posible que esté pasando por una época difícil.

Fuente: Toda Mujer
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