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¡Cómo baño a mi bebé!

¡Es la hora del baño! Cada vez que pronuncias esta frase, tiemblas. Todavía no dominas la tarea de bañar a tu bebé recién nacido, o te da terror los desastres que forman tus pequeños ángelitos.
Los consejos que puedas recibir para sobrevivirla son más que bienvenidos. Así que no aguardes ni un segundo extra para leer estas exitosas sugerencias, que provienen de madres veteranas que han experimentado esta etapa:

» Cuando el bebé esté inquieto, una alternativa si no tienes un bañito, es poner el cesto de la lavandería en la bañera. Llénalo de agua a la mitad y siéntalo. De esta manera, puedes controlarlo mejor, además de que tendrá espacio para estirarse y disfrutar del baño con uno o dos juguetes.

» En lugar de secarlo con una toalla pequeña, hazlo con una bien grande. Así evitarás que sufra de frío.

» Para que tengas mayor control, en lugar de bañarlo desde afuera de la bañera, siéntate en el borde con los pies dentro del agua.

» Si tu hijo no quiere salir de la bañera por estar jugando, restrígenle el tiempo. Por ejemplo, dale 15 minutos para que juegue y cuéntaselos con un reloj-alarma. Una vez que suene, se le acabó la diversión, ¡a secarse! ¡Cómo baño a mi bebé!

Especialmente para los recién nacidos
» Para darle el baño a tu bebé, una buena técnica es echarle el agua con un envase. Es una mejor manera de controlar la cantidad de agua, y no lo abrumarás con tanto jabón.

» Si el recién nacido es bastante grande, puedes bañarte con él. Llena la bañera con agua tibia. Una vez que ambos estén desvestidos, envuelve el bebé en una toalla y siéntalo en su asiento o cargador. Es una manera más fácil de lavarle todo su cuerpecito. Una vez que hayan terminado, vístelo primero porque recuerda que ellos pierden el calor más rápido. No te bañes con él, si estás enferma.

» Si bañas a tu bebé en el fregadero, para que te sientas más segura, llénalo entre una a dos pulgadas de agua, coloca una toalla y sobre ésta acuéstalo boca arriba. Con tus dos manos libres, podrás lavarlo con mayor facilidad y sin temor de que se te resbale.

» Otra más: en el momento que vayas a sacarlo del fregadero, voltéalo y ponle la toalla por la espalda. De esta forma, la toalla quedará entre tú y el niño. Así lo arropas rápidamente, y tú te mantienes sequecita.

» Si tu pequeño llora cada vez que te metes a bañar, compra una cortina de baño transparente con diseños divertidos y siéntalo sobre la tapa del inodoro. De esta manera, puedes dialogar con él sobre los diversos parches y no se sentirá solo.
» ¿Pasas trabajo lavándole el cabello? ¿No le gusta que le caiga el agua en la cara? Puedes pegar calcomanías divertidas en el techo, y así cada vez que vayas a lavárselo, le dices que mire hacia arriba; allí aprovechas y haces tu tarea. Original, ¿verdad?

» Transfiere el champú a una botella de jabón líquido. Cuando los pequeños vayan a lavarse la cabeza, le saldrá justo la cantidad que necesitan.

» Si acostumbras untarle crema al bebé después de bañarlo, puedes sumergirla en el agua tibia durante el baño, y evitas que la sienta fría al momento de ponérsela.


Fuente: averlo
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